La comunicación masiva en manos exclusivas de empresas privadas ha construido una forma de relación que no puede ser otra sino la del consumo. ¿A qué cantidad de mensajes de ese tipo estamos expuestos a diario y sabemos y entendemos al verlos que no son justamente para nosotros?
Hemos llegado al punto tal que incluso la comunicación masiva en manos de empresas privadas no nos pretende como agentes de consumo de las primeras marcas y productos o innovaciones de punta que publicitan.
¿Pero entonces? ¿Cuál es el fin? Más que la venta misma, la reafirmación de las formas normales y mejores de vida a la que deberíamos aspirar –aunque no podamos- como legitimantes del orden social, del lugar que ocupamos, y de los patrones y modelos y modos de cómo vivir.
Se trata de los procesos y ámbitos primarios de socialización, dicho desde el campo de la pedagogía, y de conducción ideológica de la sociedad, dicho desde el campo de nuestra pedagogía, que es siempre política.
Hacia ese campo evolucionaron los medios y las herramientas tecnológicas de las empresas privadas, aun superándose a sí mismos en el beneficio de la venta directa de bienes y servicios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario