Maria Sol Agusti y Guillermo Mastrini con la colaboración de Sergio Arribá. (Resumen)
Hacia fines de siglo XIX, la Argentina enfrentó profundos cambios tanto en su estructura social y política como económica. Este proceso tuvo continuidad en los comienzos del nuevo siglo. En primer lugar; el ingreso del país al mercado internacional como principal productora de cereales y carnes, que fue complementado por la llegada masiva de inmigrantes y el inicio de concentración urbana en Buenos Aires y sus alrededores. La urbanización, la educación masiva, el comercio y una incipiente movilidad social, especialmente entre los inmigrantes, estimularon el desarrollo de los sectores medios de la población. La composición de la sociedad variaba rápidamente y favorecía el rápido éxito de un medio masivo de comunicación como la radio. En efecto, el desarrollo de la radio acompañó las transformaciones que tuvieron lugar con el aumento de la población y la urbanización, que dieron paso a nuevas demandas de información y entretenimiento.
Hacia fines de 1922, la única radio consolidada era Radio Argentina. Se sumaron otras radios que fueron modificando el panorama de radiodifusión. Ese mismo año se inauguró Radio Cultural quienes tenían un permiso de la Municipalidad porteña que los habilitaba para intercalar anuncios de propaganda estrictamente morales, no podían exceder el 30% del total del tiempo, salvo en caso de los espectáculos radiales, sólo podrían destinarse a la publicidad, los intervalos y los quince minutos subsiguientes a la función.
Los primeros avisos emitidos por Radio Cultura fueron de perfume, medias Manon, automoviles Packard y el Trust Joyero.
Esta primera autorización a emitir mensajes publicitarios resulta significativa porque todavía no estaban definidos los mecanismos de sostenimiento económicos del medio, que hasta entonces dependía de la voluntad y la capacidad financiera de sus promotores. La introducción temprana de la publicidad anticipa la forma en que se financia definitivamente el nuevo medio.
Al poco tiempo surgió una nueva radio, Radio Sud América, con otra fuente de recursos, estaba subvencionada por un grupo de comerciantes dedicados a la actividad radioeléctrica.
De esta manera a sólo tres años de la primera emisión radial, en marzo de 1923, se verifica el funcionamiento de cuatro radios y tres sistemas de explotación: mantenida por su dueños, sin publicidad, ni subvención.
Radio Argentina mantenida por sus dueños
Radio Sud América mantenida por el comercio de aparato receptores
Radio Cultura financiada por publicidad
En ese entonces existía la coexistencia de los tres sistemas de explotación. Esto indica una falta de definición del modelo económico de la radio, que todavía resultaba un medio de comunicación sólo disponible para aquellos que pudieran comprar el costoso aparato receptor. Mientras tanto, el Estado se mantenía en una posición expectante y no intervenía en la planificación de su desarrollo, que quedó en manos de la iniciativa privada.
El 22 de abril de 1924 un grupo de industriales, comerciantes e importadores del ramo radioeléctrico constituyeron la Asociación Argentina de Broadcasting, con el objetivo de fortalecer el interés público por la radio. Además, la entidad ayudó financieramente a Radio Sud América y Radio Argentina, que pasaban por graves dificultades económicas que ponían en peligro su permanencia en el aire. Esas subvenciones determinaron que ambas emisoras cambiaron sus nombres, pasando a llamarse LOZ Radio Monte Grande de la Asociación Argentina de Broadcasting y LOR Asociación Argentina de Broadcasting.
Finalmente, ante la falta de recursos surgidos de la publicidad, ambas emisoras volvieron a entrar en una etapa crítica. La falta de un modelo económico capaz de sostener la radiodifusión más allá del impulso de sus pioneros se evidencia cuando desaparece la ex Radio Sud América.
Finalmente, la Asociación Argentina de Broadcasting fue disuelta dando cuenta de la crisis de diferentes radios y de la imposibilidad de la asociación de prestarles ayuda económica a mediano plazo.
Pocos meses después se inauguró Radio Nacional, que luego sería Radio Belgrano. Fundada por Manuel Penela, quién vendió su licencia a Jaime Yankelevich, quien llevó a la radio a su madurez económica planteando un modelo de radiodifusión que, caracterizado por el show y el entretenimiento popular, concentraba una audiencia significativa que a su vez atraía a los anunciantes. Así comenzó el principal modo de financiamiento de la radio hasta nuestros días, el publicitario.
En 1927 se crea por iniciativa de la esposa de Marcelo T de Alvear, LOS Broadcasting Municipal, la primera radio estatal de la Argentina hasta el golpe de 1930 donde concluye la primera etapa de intervención estatal en la radiodifusión.
Si bien durante esta etapa se superponen los modelos de financiamiento, ya hacia finales de la década, la publicidad pasa a ser la principal fuente de ingresos de la radio.
Después de 1930, el crecimiento de la población en torno a Buenos Aires, amplió el público de la radio, especialmente en las clases populares, en las que el analifabetismo todavía estaba presente. La radio comenzaba su etapa de madurez que se consolidó a lo largo de 1930. Para esto se debió enfrentar a la prensa escrita que se opuso a la adopción del modelo radial norteamericano, que basa su financiamiento en la venta de publicidad. Los diarios de la época remarcaban que las radios no tenían que tener publicidad sino ser un servicio público. Esta reacción es claramente entendible si se considera que la radio crecía rápidamente y ganaba participación en la inversión publicitaria, amenazando la prensa gráfica.
“La actividad radial en la Argentina había nacido y se había estructura como empresa privada, con emisión centralizada en Buenos Aires y financiada mediante la publicidad, una configuración que reproducía la experiencia estadounidense. Por otro lado, la actividad fue desde su comienzos un foco de gran interés para las grandes corporaciones norteamericanas instaladas en la Argentina. A medida que se ponían en práctica las reglamentaciones que permitían al Estado controlar la actividad radiofónica, los sectores que soñaban con una configuración al estilo BBC comenzaron a acallar sus reclamos. En los primeros año de la década del treinta, el proceso de industrialización amplió considerablemente el mercado publicitario, con lo que el modelo inglés basado en una entidad nacional de carácter público sin publicidad cedió ante la variable estadounidense, basada en redes privadas financiadas por la venta de espacios.” (Brenca y Lacroix - 1985)
La tensión se mantuvo a lo largo de la década del 30 hasta que finalmente la radio adoptó el modelo económico de financiamiento publicitario que condicionan no sólo su desarrollo sino también el de otros medios de comunicación como la televisión.
A partir de la consolidación del sistema de redes de emisoras, la década del ‘40 demostró el esplendor de la radio argentina. Se produjo un aumento de la publicidad gracias a los altos niveles de audiencia del radioteatro, los programas de fútbol y tango.

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